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el sabroso oficio / del dulce mirar Góngora – ¡Qué difícil es entender la belleza! Günter Eich

martes, 31 de marzo de 2009

El vizconde demediado (Italo Calvino)

Fotografía de Voodoo Nyu

El vizconde demediado (1952) es el primer volumen de la trilogía Nuestros antepasados, escrita por Italo Calvino (1923-1985). Los otros dos son El barón rampante y El caballero inexistente, que también acabarán viniendo por estos pagos.

El libro trata de lo siguiente:

El vizconde Medardo de Terralba llega al frente para luchar contra los turcos. En un lance de la batalla, recibe un cañonazo que lo parte por la mitad. Tras llevarlo al hospital, consiguen que viva, pero sólo conserva su mitad derecha, es decir: un ojo, media boca, un brazo, una pierna y del resto del cuerpo, sólo una parte. Cuando vuelve a Terralba, se ha convertido en un ser cruel que ejerce su poder tiránicamente y que tiene una fijación por dividirlo todo por la mitad. Tiempo después, hay quien lo verá haciendo el bien, provocando un misterio entre quienes lo conocen.

Y así empieza el libro:


Había una guerra contra los turcos. El vizconde Medardo de Terralba, mi tío, cabalgaba por la llanura de Bohemia hacia el campamento de los cristianos. Le seguía un escudero de nombre Curcio. Las cigüeñas volaban bajas, en blancas bandadas, atravesando el aire opaco e inmóvil.
—¿Por qué tantas cigüeñas? —preguntó Medardo a Curcio—, ¿adonde vuelan?
Mi tío era un recién llegado, habiéndose enrolado hacía muy poco, para complacer a ciertos duques vecinos nuestros comprometidos en aquella guerra. Se había provisto de un caballo y de un escudero en el último castillo en poder de los cristianos, e iba a presentarse al cuartel imperial.
—Vuelan a los campos de batalla —dijo el escudero, lúgubre—. Nos acompañarán durante todo el camino.
El vizconde Medardo había aprendido que en aquel país el vuelo de las cigüeñas es señal de buena suerte; y quería mostrarse contento de verlas. Pero se sentía, a pesar suyo, inquieto.
—¿Qué es lo que puede llamar a las zancudas a los campos de batalla, Curcio? — preguntó.
—Ahora también ellas comen carne humana —contestó el escudero—, desde que la carestía ha marchitado los campos y la sequía ha resecado los ríos. Donde hay cadáveres, las cigüeñas y los flamencos y las grullas han sustituido a los cuervos y los buitres.
Mi tío estaba entonces en su primera juventud: la edad en que los sentimientos se abalanzan todos confusamente, no separados todavía en mal y en bien; la edad en que cada nueva experiencia, aun macabra e inhumana, siempre es temerosa y ardiente de amor por la vida.
—¿Y los cuervos? ¿Y los buitres? —preguntó—. ¿Y las otras aves rapaces? ¿Adónde han ido? Estaba pálido, pero sus ojos centelleaban.
El escudero era un soldado huraño, bigotudo, que no levantaba nunca la mirada. "A fuerza de comer apestados, la peste también les ha alcanzado", e indicó con la lanza unas matas negras, que a una mirada más atenta se revelaban no de ramas, sino de plumas y de descarnadas patas de rapaces.
—No se sabe a ciencia cierta quién debe haber muerto primero, si el pájaro o el hombre, y quién debe haberse lanzado sobre el otro para quitarle el pellejo —dijo Curcio.







lunes, 30 de marzo de 2009

Endechas a Guillén Peraza (Anónimo)

Isla de La Palma


ENDECHAS A GUILLÉN PERAZA

Llorad las damas, sí Dios os vala,
Guillén Peraza quedó en la Palma,
la flor marchita de la su cara.

No eres palma, eres retama,
eres ciprés de triste rama,
eres desdicha, desdicha mala.

Tus campos rompan tristes volcanes
no vean placeres, sino pesares,
cubran tus flores los arenales.

Guillén Peraza, Guillén Peraza,
¿dó está tu escudo, dó está tu lanza?
Todo lo acaba la malandanza.


El episodio de la conquista española del Nuevo Mundo encontró un prólogo apenas conocido en la baja Edad Media: la incorporación de las islas Canarias a la corona de Castilla, después de más de un siglo de expediciones y a tiempo para transformar ese archipiélago frente a la costa africana en el umbral de América que sigue siendo hoy.

En 1447, una escaramuza en la isla de La Palma se saldó con la derrota y muerte del joven capitán Guillén Peraza. Es posible que poco después, en la vecina isla de La Gomera, se compusiera en honor del caballero una de las más bellas poesías fúnebres de nuestra lengua, y que allí la cantaran las damas nobles de la casa de los Peraza. Aún la seguían cantando los isleños cuando fue registrada en 1632.

(...)

Poco sabemos hoy de Guillén Peraza. Digno hijo de su época y su estirpe, fue posiblemente un señor implacable con sus vasallos guanches, además de un joven arrojado e imprudente que metió sus tropas en una aventura muy superior a su capacidad. Poco importa ahora: la malandanza borró para nosotros sus pecados igual que sus glorias, y a través de los siglos permanece el hermoso llanto isleño por una vida arrancada antes de tiempo.


Último verso de Antonio Machado


Estos versos premonitorios de Machado pueden leerse en su tumba de Collioure
(Fotografía tomada de machadianos.wordpress)

El 22 de febrero de 1939 muere el poeta Antonio Machado en Collioure, tan sólo tres días después de haber llegado a esa localidad francesa, huyendo de las tropas de Franco tras el final de la guerra civil. En un bolsillo de su gabán fueron encontradas sus últimas palabras, un verso:

Estos días azules y este sol de la infancia


domingo, 29 de marzo de 2009

Principios (Manuel Vicent)


PRINCIPIOS

Es una fortuna caminar en compañía de gente sabia, divertida y escéptica, que esté dispuesta a cambiar cualquier verdad absoluta por un queso de cabra, cualquier honor, premio o reconocimiento por la corona de un sombrero de paja, cualquier clase de eternidad por la embriaguez de la duda unida a la armonía de la naturaleza. Por el contrario, encontrarse con gente de principios sólidos e inalterables es el peligro más grave que puede correr uno en esta vida. Un hombre de principios fue aquel que, sintiéndose puro, arrojó la primera piedra contra la adúltera; es el mismo que te indica con el dedo el camino recto que debes seguir y en cuanto te desvíes será el que te delate, el que te incluya en la lista negra o borre definitivamente tu nombre del mapa. En el caso en que este hombre de principios obtenga un poder absoluto, si además es muy devoto, no dudará en mandarte a la horca rezando por tu alma sin ahorrarse las lágrimas, puesto que también se puede llegar a la extrema violencia a través de la piedad. Huye de ese ser misericordioso que busca tu salvación por medio del terror del espíritu y te obliga a desayunar cada mañana con una rueda de molino. No es ninguna broma aquello que dijo Groucho Marx: "Éstos son mis principios, Si no le gustan, tengo otros". El fanático es capaz de saltar de un risco al risco contrario, ambas cimas situadas a la misma altura bajo un cielo nítido y puro, donde se siente igual de seguro, aunque armado esta vez con distinto látigo. El dogma es una forma de locura, del mismo modo que la pureza extrema alcanza a veces la forma de la más refinada crueldad. Los principios inalterables nos fueron inoculados en una edad muy temprana cuando nuestro cerebro estaba aún desvalido. En la mayoría de los casos aquellos principios fermentaron y se diluyeron en la inteligencia, en la imaginación y en el placer de los sentidos; pero hay personas que conservan incólumes aquellos mitos de la infancia en su cerebro de reptil sin que encuentren salida sino a través de los latidos de sangre que conforman su pensamiento. Hoy es un domingo de primavera y hay dos clases de desayuno. Por un lado, café, tostadas, queso de cabra y alguna duda relativa; por otro, principios inalterables y ruedas de molino.


Manuel Vicent

(El País, 29-3-09)


Georges de La Tour


El tramposo con el as de diamantes (c. 1630)


Georges de La Tour
(1593-1652), fue un pintor barroco francés y es considerado como el más famoso de los tenebristas franceses.



sábado, 28 de marzo de 2009

Bámbola (Eva Pau)



Eva Pau ("TreMenda") es una joven fotógrafa y diseñadora gráfica española. Ya hemos visto otra fotografía suya en este blog ilustrando un poema de Antonio Mendez Rúbio.


(Bambola es 'muñeca' en italiano)



viernes, 27 de marzo de 2009

Día Mundial del Teatro

"Teatro", fotografía de Salty Syrup (Azrael vs. Sira)

Hoy, 27 de marzo, se celebra el Día Mundial del Teatro. Y lo celebramos aquí con el comienzo de una de las mejores obras de humor del teatro español, Tres sombreros de copa, una comedia de Miguel Mihura, escrita en 1932, nada menos, pero que no fue estrenada hasta 20 años más tarde por adelantarse a su tiempo. Se caracteriza por la asociación inverosímil de situaciones, los diálogos poco lógicos y los juegos lingüísticos que la aproximan al teatro vanguardista de Samuel Beckett o Eugène Ionesco.


DON ROSARIO. Pase usted, don Dionisio. Aquí, en esta habitación, le hemos puesto el equipaje.
DIONISIO. Pues es una habitación muy mona, don Rosario.
DON ROSARIO. Es la mejor habitación, don Dionisio. Y la más sana. El balcón da al mar. Y la vista es hermosa. (Yendo hacia el balcón.) Acérquese. Ahora no se ve bien porque es de noche. Pero, sin embargo, mire usted allí las lucecitas de las farolas del puerto. Hace un efecto muy lindo. Todo el mundo lo dice. ¿Las ve usted?
DIONISIO. No. No veo nada.
DON ROSARIO. Parece usted tonto, don Dionisio.
DIONISIO. ¿Por qué me dice usted eso, caramba?
DON ROSARIO. Porque no ve las lucecitas. Espérese. Voy a abrir el balcón. Así las verá usted mejor.
DIONISIO. No. No, señor. Hace un frío enorme. Déjelo. (Mirando nuevamente.) ¡Ah! Ahora me parece que veo algo. (Mirando a través de los cristales.) ¿Son tres lucecitas que hay allá a lo lejos?
DON ROSARIO. Sí. ¡Eso! ¡Eso!
DIONISIO. ¡Es precioso! Una es roja, ¿verdad?
DON ROSARIO. No. Las tres son blancas. No hay ninguna roja.
DIONISIO. Pues yo creo que una de ellas es roja. La de la izquierda.
DON ROSARIO. No. No puede ser roja. Llevo quince años enseñándoles a todos los huéspedes, desde este balcón, las lucecitas de las farolas del puerto, y nadie me ha dicho nunca que hubiese ninguna roja.
DIONISIO. Pero ¿usted no las ve?
DON ROSARIO. No. Yo no las veo. Yo, a causa de mi vista débil, no las he visto nunca. Esto me lo dejó dicho mi papá. Al morir mi papá me dijo: «Oye, niño, ven. Desde el balcón de la alcoba rosa se ven tres lucecitas blancas del puerto lejano. Enséñaselas a los huéspedes y se pondrán todos muy contentos...» Y yo siempre se las enseño...
DIONISIO. Pues hay una roja, yo se lo aseguro.
DON ROSARIO. Entonces, desde mañana, les diré a mis huéspedes que se ven tres lucecitas: dos blancas y una roja... Y se pondrán más contentos todavía. ¿Verdad que es una vista encantadora? ¡Pues de día es aún más linda!...
DIONISIO. ¡Claro! De día se verán más lucecitas...
DON ROSARIO. No. De día las apagan.
DIONISIO. ¡Qué mala suerte!
DON ROSARIO. Pero no importa, porque en su lugar se ve la montaña, con una vaca encima muy gorda que, poquito a poco, se está comiendo toda la montaña...
DIONISIO. ¡Es asombroso!

¿Vampiros por aquí?


Obra de Blody Mun

¿Sentará un precedente esta entrada en nuestro blog? Si así fuera, creo que la compañera Noemí se reiría un rato, pues se asoman a esta página unas breves líneas sobre vampiros encontradas al azar en la Red.

Un día traeremos al blog un fragmento de la novela Drácula, del siglo XIX, obra del irlandés Bram Stoker. No conviene olvidarse de los clásicos, ya sabéis. Mientras tanto, valga este breve texto de Ea Pozoblock sobre los Obours como aperitivo.


Los Obours viven en las orillas de los pueblos pequeños, en casas deshabitadas y polvorientas. Heredan de sus padres el oficio de vampiro y el gusto por la alimentación sanguínea; de sus madres, la carne esponjosa y la habilidad de no provocar sombras. Es un vampiro sociable que busca el ardor de los hombres para alumbrarlos; en semana santa suelen pasar una temporada de cuarenta días en el infierno de donde emergen purificados y listos para confundirse entre los hombres y vivir de manera honesta.

Si se les sorprende dormidos, se les puede encerrar en una botella con ayuda de un hechicero.





Unas coplas de Vicente Núñez




COPLAS DEL AMOR Y DE ESPAÑA

VII

Nuestras vidas son los trenes
que van a dar al amor,
que es el morir.
¡Oh trenes de los vaivenes
de mis venas,
llevadme a la lejanía;
adonde mueran mis penas
de trenes llenas y truenos!
¡Vida mía!


IX

Cuando podías,
mentías;
y ahora que no puedes,
mientes.


Vicente Núñez
(1929-2002)

Vicente Núñez fue uno de los más importantes poetas andaluces de la segunda mitad del siglo XX. Estuvo vinculado al Grupo Cántico de Córdoba


jueves, 26 de marzo de 2009

Armisticio (Juan José Arreola)



ARMISTICIO

Con fecha de hoy retiro de tu vida mis tropas de ocupación. Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma. Nos veremos las caras en la tierra de nadie. Allí donde un ángel señala desde lejos invitándonos a entrar: Se alquila paraíso en ruinas.


Juan José Arreola
(1918-2001), escritor mexicano


Para saber un poco más de Arreola.



La guardadora de un muerto (Anónimo)



Los judíos fueron expulsados de la Península Ibérica a finales del siglo XV y se instalaron por toda la cuenca mediterránea. Siguieron usando la lengua castellana y cultivándola literariamente. Por ello, ha sido posible recoger varios siglos después romances como el de hoy en Marruecos, Argelia, Grecia, Turquía... "La guardadora de un muerto" fue recogido en la ciudad marroquí de Tánger.


LA GUARDADORA DE UN MUERTO

En las huertas de mi padre
herido me le he hallado,
curéle las sus heridas
con rosas y vino blanco,
atéle las sus heridas
con tocas de mi tocado.
Cada vez que lo iba a ver
parecía vivo y sano;
van días y vienen días
la carne se iba dañando.
¿A quién contaré yo mi mal,
a quién iré yo a contarlo?


(Poesía tradicional de los judíos españoles. Recopilación y prólogo de Manuel Alvar. Editorial Porrúa, 1979)



miércoles, 25 de marzo de 2009

Okano Kin'emon Kanehide y los "ronin"


Gishi Shiju-Shichi, The 47 Ronin (1895-1903)

En los campos donde
anoche nevó,
fragancia de ciruelo.


Este breve poema japonés, llamado haiku (formado en la lengua original por  tres versos de 5, 7 y 5 sílabas), fue escrito por Okano Kin'emon Kanehide, samurái, "que murió el cuarto día del segundo mes de 1703, a la edad de 24 años."


Okano Kin'emon Kanehide fue uno de los 47 samuráis que participaron en uno de los episodios más emotivos de la historia de Japón. En 1701, cierto señor feudal llamado Asano Namagori debía organizar una recepción en honor del enviado del emperador. Un alto funcionario, de nombre Kira Yoshinaka, a quien el shogún había hecho responsable de la ceremonia, tenía que instruir a Asano en las normas de etiqueta. Pero Kira trató a Asano con desprecio y éste, herido en su orgullo, desenvainó la espada y lo atacó. Dado que el incidente había tenido lugar en el castillo de Edo, en cuyo recinto estaba prohibido el uso de las armas, Asano fue conminado a quitarse la vida por seppuku [conocido popularmente como harakiri], aquel mismo día. Así lo hizo. El gobierno confiscó sus propiedades y el shogún rechazó la petición, formulada por los seguidores de Asano, de que le fuesen entregadas a su hermano menor.

Así pues, los guerreros de Asano se convirtieron en ronin, samuráis sin señor. Para vengarlo, cuarenta y siete de ellos juraron matar a Kira. Con el fin de no llamar la atención, se dispersaron por el país y esperaron el momento adecuado, que llegó dos años después, cuando Kira empezó a relajar las medidas de seguridad que había tomado para protegerse. Uma mañana de nieve del segundo mes de 1702, los samuráis irrumpieron en su mansión y lo mataron. Después, se entregaron al gobierno.

Al cumplir su venganza, los 47 samuráis habían obrado de acuerdo con el código moral que les prohibía "vivir bajo el mismo cielo que el enemigo de su señor". Muchos sectores de la sociedad simpatizaban con ellos, y el propio shogún parecía inclinado a perdonarlos. Pero al final se impusieron los que reclamaban que se aplicase la ley y, un año después de que se produjeran los hechos, los 47 recibieron la orden de pacticar el seppuku. Este hecho prendió en la imaginación de los japonenses, y los 47 samuráis se ganaron un lugar inmortal  en la historia y la literatura de su país.


(Tomado de Poemas japoneses a la muerte Escritos por monjes zen y poetas de haiku en el umbral de la muerte. DVD Ediciones, 2000)



La palabra samurái (侍) generalmente es utilizada para designar una gran variedad de guerreros del antiguo Japón, si bien su verdadero significado es el de una élite militar que gobernó el país durante cientos de años.


(...)


Históricamente la imagen de un samurái estuvo más relacionada con la de un arquero a caballo que con la de un espadachín, y no fue sino hasta que reinó una relativa paz cuando la espada adquirió la importancia con la que la relacionamos en nuestros días. En la sociedad actual, la fantasía y la realidad de los samuráis se ha entremezclado e idealizado y sus historias han servido de base tanto de novelas, como de películas y tiras cómicas.



Fotografía de guerreros samuráis de la provincia de Satsuma durante la Guerra Boshin.


(Datos  sobre los samuráis y fotografía: Wikipedia)


martes, 24 de marzo de 2009

¿A qué velocidad leer?


Fotografía de Muzkabugu

Lo que cuenta no es leer mucho, sino leer bien, es decir, leer a la velocidad que exige el libro, que casi siempre es lenta; lo que no se lee por placer, casi nunca merece la pena leerse, mientras que lo que merece la pena leerse es aquello que, en cuanto se termina de leer, uno quiere de inmediato releer.

Javier Cercas

(El País, 22-3-09)



Impresionista (Adélia Prado)



Fotografía de Guilherme Augusto Oliveira



IMPRESIONISTA

En cierta ocasión
mi padre pintó toda la casa
de anaranjado brillante.
Por mucho tiempo vivimos en una casa,
como él mismo decía,
en la que amanecía constantemente.


Adélia Prado (1935), poeta brasileña. Hija de un trabajador ferroviario. Empezó a escribir en 1950, a raíz de la muerte de su madre. Trabajó como maestra durante 24 años, antes de dedicarse profesionalmente a la literatura.



En el original portugués:

IMPRESSIONISTA



Uma ocasião,

meu pai pintou a casa toda

de alaranjado brilhante.

Por muito tempo moramos numa casa,

como ele mesmo dizia,

constantemente amanhecendo.


(Traducido por El transcriptor)



Crónica familiar (Eduardo Galeano)


CRÓNICA FAMILIAR

A Nicolás Escobar se le murió la tía más querida. Ella murió mientras dormía, muy tranquilamente, en su casa de Asunción del Paraguay. Cuando supo que había perdido a su tía, Nicolás tenía seis años de edad y miles de horas de televisión. Y preguntó:

- ¿Quién la mató?



(in Patas arriba La escuela del mundo al revés, de Eduardo Galeano, Siglo Veintiuno de España Editores)


lunes, 23 de marzo de 2009

Pedro Melenas (Heinrich Hoffmann)


No confundáis a Heinrich Hoffmann (1809-1894) con E.T.A. Hoffmann, que ya estuvo por aquí con su El hombre de arena. Él escribió Pedro Melenas (Der Struwwelpeter) en 1845.

El libro del doctor Hoffmann pertenece a una tradición de literatura destinada a los niños del tipo instructiva o aleccionadora, en auge durante el momento de su producción. Se trata de un conjunto de historias rimadas destinadas a advertir sobre las consecuencias negativas de actuaciones infantiles fuera de la norma de conducta considerada correcta en la época. (http://www.imaginaria.com.ar/21/0/tres-clasicos.htm).


Por no cortarle las uñas
le crecieron diez pezuñas,
y hace más de un año entero
que no ha visto al peluquero.
¡Qué vergüenza! ¡Qué horroroso!
¡Qué niño más cochambroso!


La edición de Pedro Melenas de nuestra biblioteca está incluida en Érase una vez... Biblioteca de cuentos maravillosos, de José J. de Olañeta, editor (en versión de Víctor Canicio). Como sugerencia, y para practicar un poquito el inglés, podéis pinchar aquí, y encontraréis escaneada una edición inglesa de 1848. Vale la pena que le echéis un vistazo por las ilustraciones.

Una de las historias incluidas en Pedro Melenas es la siguiente:


LA HISTORIA DEL CHUPADEDOS

“¡Conrado!”, dice mamá:
“Salgo un rato, estate acá;
sé bueno, juicioso y pío,
hasta que vuelva, hijo mío,
y no te chupes el dedo
porque entonces —¡ay, qué miedo!—
vendrá a buscarte, pillastre,
con las tijeras el sastre
y te cortará —¡tris, tras!—
los pulgares, ya verás".

Sale doña Berta y ¡zas!
¡Chupa que te chuparás...!

Se abre la puerta y de un salto,
entra en casa, al asalto,
el terrible sastre aquél
que venía en busca de él.
Con la afilada tijera
le corta los dedos —¡fuera!—
y deja al pobre Conrado,
llorando desconsolado.

Cuando vuelve doña Berta,
lo encuentra, triste, en la puerta.
¡Sin pulgarés se quedó,
el sastre se los cortó!





domingo, 22 de marzo de 2009

Yo y la aldea (Marc Chagall)


(1911)

Marc Chagall (1887-1985) fue un pintor francés de origen bielorruso. Nació en Vitebsk, Bielorrusia. Fue uno de los más importantes artistas del surrealismo y en su trabajo se encuentran resonancias de fantasías y sueños.

Chagall sólo abandona en contadas ocasiones su personal universo iconográfico, poblado por recuerdos de la infancia -el paisaje de su tierra natal, las escenas campesinas, las celebraciones de la comunidad judía - y por constantes referencias a los seres queridos, especialmente a Bella Rosenfeld, la muchacha judía de Vitebsk con quien contraerá matrimonio en 1915.


sábado, 21 de marzo de 2009

21 de marzo, Día Mundial de la Poesía

Monumento a Drummond de Andrade en la playa de Copacabana, en Rio de Janeiro.
En el banco puede leerse un verso suyo: "No mar estava escrita uma cidade"
(En el mar estaba escrita una ciudad
)

Cada 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía. Esta conmemoración fue impulsada por la UNESCO en el año 2000 con el objetivo de reconocer las actividades poéticas que se realizan en los diferentes países y promover la poesía como una forma de cultura esencial.

Desde esta organización se considera que el mundo contemporáneo tiene necesidades, en el terreno de la estética, que la poesía puede cubrir siempre y cuando se reconozca su papel social. Por este motivo, era necesario crear un día específico que sirviera para mostrar la importancia de la poesía a la opinión pública. (De educared.net).

Este blog colabora en esa labor publicando poemas todas las semanas, sin importar la procedencia de sus autores. Hoy, por ejemplo, traemos unos versos del brasileño Carlos Drummond de Andrade (1902-1987).

POESÍA

Gasté una hora pensando un verso
que la pluma no quiere escribir.
Sin embargo, él está aquí dentro
inquieto, vivo.
Él está aquí dentro
y no quiere salir.
Pero la poesía de este momento
inunda mi vida inteira.




POESIA

Gastei uma hora pensando un verso
que a pena não quer escrever.
No entanto ele está cá dentro
inquieto, vivo.
Ele está cá dentro
e não quer sair.
Mas a poesia deste momento
inunda a minha vida inteira.


René Burri


Ernesto Che Guevara en 1963





René Burri es un famoso fotógrafo de la Agencia Magnum, nacido en Zúrich en 1933.


viernes, 20 de marzo de 2009

La vida



"La vida no es para una sola vez."

Macedonio Fernández (1874-1952), escritor argentino


Continuidad de los parques (Julio Cortázar)


Dada su brevedad, damos íntegramente este relato de Julio Cortázar, autor que viene por segunda vez a este blog.


CONTINUIDAD DE LOS PARQUES

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.



jueves, 19 de marzo de 2009

El vendedor de lanzas y escudos

Mapa del Imperio Chu (221-263 d.C.)

Un brevísimo cuento chino:

En el Reino de Chu vivía un hombre que vendía lanzas y escudos.

- Mis escudos son tan sólidos -se jactaba- que nada puede traspasarlos. Mis lanzas son tan agudas que nada hay que no puedan penetrar.

- ¿Qué pasa si una de tus lanzas choca con uno de tus escudos? -preguntó alguien.

El vendedor no supo qué contestar.


miércoles, 18 de marzo de 2009

La trama (Jorge Luis Borges)


Ilustración de Enrique Gherardi


LA TRAMA

Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de una estatua por los impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Junio Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama. "Tú también, hijo mío!" Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.

Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): "Pero, che!". Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena.

Jorge Luis Borges





Apollinaire y Doisneau



Dos grandes de la cultura francesa, el poeta Guillaume Apollinaire y el fotógrafo Robert Doisneau unidos en esta imagen.

¡Qué lenta es la vida
y qué violenta es la esperanza!



Comme la vie est lente

Et comme l'espérance est violente!

martes, 17 de marzo de 2009

El ratón que comía gatos (Gianni Rodari)



EL RATÓN QUE COMÍA GATOS

Un viejo ratón de biblioteca fue a visitar a sus primos, que vivían en un solar y sabían muy poco del mundo.
- Vosotros sabéis poco del mundo -les decía a sus tímidos parientes-, y probablemente ni siquiera sabéis leer.
- ¡Oh, cuántas cosas sabes!- suspiraban aquéllos.
- Por ejemplo, ¿os habéis comido alguna vez un gato?
- ¡Oh, cuántas cosas sabes! Aquí son los gatos los que se comen a los ratones.
- Porque sois unos ignorantes. Yo he comido más de uno y os aseguro que no dijeron ni siquiera "¡Ay!"
- ¿Y a qué sabían?
- A papel y a tinta en mi opinión. Pero eso no es nada. ¿Os habéis comido alguna vez un perro?
- ¡Por favor!
- Yo me comí uno ayer precisamente. Un perro lobo. Tenía unos colmillos... Pues bien, se dejó comer muy quietecito y ni siquiera dijo "¡Ay!"
- ¿Y a qué sabía?
- A papel, a papel. Y un rinoceronte, ¿os lo habéis comido alguna vez?
- ¡Oh, cuántas cosas sabes! Pero nosotros ni siquiera hemos visto nunca un rinoceronte. ¿Se parece al queso parmesano o al gorgonzola?
- Se parece a un rinoceronte, naturalmente. Y ¿habéis comido un elefante, un fraile, una princesa, un árbol de Navidad?
En aquel momento el gato, que había estado escuchando detrás de un baúl, saltó afuera con un maullido amenazador. Era un gato de verdad, de carne y hueso, con bigotes y garras. Los ratoncitos corrieron a refugiarse, excepto el ratón de biblioteca, que, sorprendentemente, se quedó inmóvil sobre sus patas como una estatuilla. El gato lo agarró y empezó a jugar con él.
- ¿No serás tú quizás el ratón que se come a los gatos?
- Sí, Excelencia... Entiéndalo usted... Al estar siempre en una biblioteca...
- Entiendo, entiendo. Te los comes en figura, impresos en los libros.
- Algunas veces, pero sólo por razón de estudio.
- Claro. También a mí me gusta la literatura. Pero ¿no te parece que deberías haber estudiado también un poquito de la realidad? Habrías aprendido que no todos los gatos están hechos de papel, y que no todos los rinocerontes se dejan roer por los ratones.
Afortunadamente para el pobre prisionero, el gato tuvo un momento de distracción porque había visto pasar una araña por el suelo. El ratón de biblioteca regresó en dos saltos con sus libros, y el gato se tuvo que conformar con comerse la araña.

Gianni Rodari


Encontrado aquí.


Y Gianni Rodari lo escribió así:

IL TOPO CHE MANGIAVA I GATTI

Un vecchio topo di biblioteca andò a trovare i suoi cugini, che abitavano in solaio e conoscevano poco il mondo.
- Voi conoscete poco il mondo, - egli diceva ai suoi timidi parenti, - e probabilmente non sapete nemmeno leggere.
- Eh, tu la sai lunga, - sospiravano quelli.
- Per esempio, avete mai mangiato un gatto?
- Eh, tu la sai lunga. Ma da noi sono i gatti che mangiano i topi.
- Perché siete ignoranti. Io ne ho mangiato più d’uno e vi assicuro che non hanno detto neanche: Ahi!
- E di che sapevano?
- Di carta e d’inchiostro, a mio parere. Ma questo è niente. Avete mai mangiato un cane?
- Per carità.
- Io ne ho mangiato uno proprio ieri. Un cane lupo. Aveva certe zanne… Bene, si è lasciato mangiare quieto quieto e non ha detto neanche: Ahi!
- E di che sapeva?
- Di carta, di carta. E un rinoceronte l’avete mai mangiato?
- Eh, tu la sai lunga. Ma noi un rinoceronte non l’abbiamo visto mai. Somiglia al parmigiano o al gorgonzola?
- Somiglia a un rinoceronte, naturalmente. E avete mai mangiato un elefante, un frate, una principessa, un albero di Natale?
In quel momento il gatto, che era stato ad ascoltare dietro un baule, balzò fuori con un miagolio minaccioso. Era un gatto vero, di carne e d’ossa, con baffi e artigli. I topolini volarono a rintanarsi, tranne il topo di biblioteca, che per la sorpresa era rimasto immobile sulle sue zampe come un monumentino. Il gatto lo agguantò e cominciò a giocare con lui.
- Tu saresti il topo che mangia i gatti?
- Io, Eccellenza… Lei deve comprendere… Stando sempre in libreria…
- Capisco, capisco. Li mangi in figura, stampati nei libri.
- Qualche volta, ma solo per ragioni di studio.
- Certo. Anch’io apprezzo la letteratura. Ma non ti pare che avresti dovuto studiare un pochino anche dal vero? Avresti imparato che non tutti i gatti sono fatti di carta, e non tutti i rinoceronti si lasciano rosicchiare dai topi.
Per fortuna del povero prigioniero il gatto ebbe un attimo di distrazione, perché aveva visto passare un ragno sul pavimento. Il topo di biblioteca, con due salti, tornò tra i suoi libri, e il gatto dovette accontentarsi di mangiare il ragno.




lunes, 16 de marzo de 2009

Breve (Alexandre O'Neill)



BREVE

¡Buenos, dice él,
Días!, dice ella.

¿Vamos?, dice él,
¡No!, dice ella.

¿Qué pasa?, dice él,
¡Nada!, dice ella.

Entonces, dice él,
¡Adiós!, dice ella.




BREVE

Bom, diz ele,
Dia!, diz ela.

Vamos?, diz ele,
Não!, diz ela.

Que há?, diz ele,
Nada!, diz ela.

Então, diz ele,
Adeus!, diz ela.



Alexandre O'Neill
(1924-1986), fue un importante poeta del movimiento surrealista en Portugal y fundador del Movimiento Surrealista de Lisboa. Su apellido tiene origen en unos antepasados irlandeses.


(Traducido por El transcriptor)

domingo, 15 de marzo de 2009

Durero


En la parte inferior de la acuarela "La joven liebre" puede verse la fecha (1502) y el anagrama de Alberto Durero (españolización de Albrecht Dürer, 1471-1528), uno de los artistas más destacados del Renacimiento y cuya vida corre en paralelo a la de Leonardo da Vinci y el Bosco.


Autorretrato (1500)


sábado, 14 de marzo de 2009

Hazme arco iris (Maja Weronika Apolonia)




Fotografía de Maja Weronika Apolonia (Video Coco en Deviant)





viernes, 13 de marzo de 2009

Epitafio (Yannis Ritsos)

Estación de Tesalónica (Fotografía de Emilio Ibiza)

Tesalónica o Salónica es la segunda ciudad de Grecia. Fue fundada en 316 -315 a. C. por el rey Cassander. De su esposa Thessalonikê (hermanastra de Alejandro Magno),
recibió su nombre.


EPITAFIO

(Salónica. Mayo de 1936. Una madre en medio de la calle, llora a su hijo muerto. En torno a ella y sobre ella zumban y rompen las olas de los manifestantes-huelguistas de las fábricas de tabaco. Ella continúa su lamento.)


VII

Eras bueno y muy dulce y tenías todos los encantos
y todas las caricias de la brisa y todas las violetas del jardín.

Tus pies ligeros como ciervo leve,
al pisar nuestro umbral brillaban como el oro.

¿Cómo volveré sola a mi choza sin nadie?
La noche cae en el alba y oculta mi sendero.

¡Ay!, no se ha oído nunca y no puede ocurrir
que ardan ya mis labios, que me encuentre en la fuente,

y que esté junto a ti, niño mío, y que te llame, ¡ay de mí!,
y tú sin preocuparte por esta pobrecilla.

Que nadie me lo toque, mi hijo es sólo mío.
Callad, callad; está cansado, ya duerme mi niñito.

¿Quién me lo ha arrebatado? ¿Quién puede a mí quitármelo?
Sus labios están blancos, sus ojos se han cerrado.

Águilas, dadme alas y garras para poder cazarlos,
su corazón como una almendra voy a triturarlo.


Yannis Ritsos (1909-1990), poeta y político griego de ideología comunista, prohibido en varias ocasiones en su país. Su obra más famosa es quizá Grecidad.


(in Ocho poetas del siglo XX. Selección y traducción de Ramón Irigoyen. Mondadori)


Nota. La palabra epitafio 'inscripción sobre una tumba', procede del latín epitaphium, que la tomó del griego epitáphios.


jueves, 12 de marzo de 2009

Sueño (Juan José Millás)


SUEÑO

En medio del silencio de la noche escuché el sonido de mi móvil, que parecía provenir del armario. Primero pensé que se trataba de un sueño; luego, que me lo había dejado encendido en el bolsillo de la chaqueta. Abrí los ojos, prendí la luz y sorprendí, en el medio de la habitación, a un individuo que buscaba su teléfono por todos los bolsillos con una mano mientras me apuntaba con una pistola que llevaba en la otra. Imposible decir quién estaba más desconcertado, si el ladrón o yo. Por fin, dio con el aparato y lo atendió de mala gana: "¿Qué pasa?", preguntó irritado por aquella inoportuna llamada. Luego, al escuchar lo que le decían, se dejó caer sobre una esquina de la cama como si le hubieran abandonado las fuerzas. "Ha muerto mi madre", me dijo en un aparte. "Lo siento", añadí yo ridículamente desde mi pijama de rayas.

Comprendí que tenía que aprovechar aquellos instantes de abatimiento del delincuente para hacer algo, pero no sabía qué. Miré a mi alrededor en busca de algún objeto contundente y no vi más que un par de novelas policiacas y un inhalador nasal que había sobre la mesilla. Aunque de haber dispuesto de algo más duro, tampoco habría sabido cómo usarlo. Creo que conviene golpear en la nuca, pero se trata de un conocimiento teórico. Jamás he golpeado a un semejante. Además, el semejante del que hablo había comenzado a sorberse los mocos como un niño para contener las lágrimas. Colgó el teléfono, se incorporó y comprendí que se encontraba desorientado, sin saber a dónde dirigir sus pasos ni qué hacer con su cuerpo. Recorrió unos metros en dirección al armario y luego se volvió hacia mí para averiguar por dónde se salía.

Salté de la cama y lo guié por el pasillo. Una vez en la puerta, me preguntó si conocía el modo de ir al Doce de Octubre. "Espera un momento", respondí. Volví al dormitorio, me puse encima del pijama unos pantalones y una chaqueta y lo llevé en mi coche. Cuando llegamos al hospital, aún sostenía la pistola en una mano y el móvil en la otra. Le metí la pistola en un bolsillo, le abrí la puerta del coche, y lo vi alejarse en dirección a las instalaciones. Yo regresé a la cama y al día siguiente fingí que todo había sido un sueño.


Juan José Millás


miércoles, 11 de marzo de 2009

Tanto bien y tanto daño (Ramón Irigoyen)



De un poema titulado "Alquimia de un amor", del navarro Ramón Irigoyen, dos versos:

Nadie me ha hecho tanto bien tanto daño
y sobre todo tanto bien. Y también tanto daño.

Y como cita, este poema tiene dos versos de José Antonio Gabriel y Galán:

Estuvimos a punto de morirnos de amor
pero murió el amor y nosotros vivimos.



Fotografía de Little Black Umbrella



martes, 10 de marzo de 2009

Thomas Jefferson, Bertolt Brecht y los bancos



Las palabras de Thomas Jefferson no son literatura, pero leídas hoy nos parecen las palabras de un visionario, de un profeta, ¿no creéis? ¿Por qué no traerlas aquí para que las conozcáis? Y el escritor alemán Bertold Brecht pone su granito de arena con su juicio sobre los fundadores de bancos.


Un párrafo de la carta que Thomas Jefferson (1743-1826), tercer Presidente de los Estados Unidos, envió en 1802 a Albert Gallatin, entonces Secretario del Tesoro:

“Pienso que las entidades bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que todos los ejercitos listos para el combate. Si el pueblo estadounidense permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos privados, y todas las entidades que florecerán en torno a ellos, privarán a los ciudadanos de lo que les pertenece, primero con la inflación y más tarde con la recesión, hasta que sus hijos se despierten, sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.”

(Traducción del inglés: Paco Álvarez)


Por otro lado, el escritor alemán Bertolt Brecht (1898-1956), en su obra La ópera de tres centavos (Die Dreigroschenoper) escribió:

"¿Qué es asaltar un banco en comparación con fundar un banco?"

(En algún lugar hemos leído que la frase de Brecht era, más o menos, así: "Desde el punto de vista moral, es lo mismo robar un banco que fundarlo.")





lunes, 9 de marzo de 2009

Mortua est! (Mihai Eminescu)



Mihai Eminescu o Mihail Eminovici (1850-1889) fue un poeta del romanticismo tardío. Posiblemente es el poeta rumano más conocido a nivel mundial, siendo sus obras más conocidas Luceafărul (El lucero o La Estrella de la Mañana), Mai am un singur dor (Solo tengo un deseo más), y 5 Scrisori (Las Cinco Epístolas).

Recordamos que el rumano (limba română) es una lengua romance del Este de Europa, hablada por unos 30 millones de personas, la mayoría de ellas en Rumanía (donde es lengua oficial) y en Moldavia, así como en zonas de Serbia (en la provincia autónoma de Voivodina), de Hungría y de Ucrania románica.



Mortua est!

Antorcha que vela por húmedas tumbas,
un sonido de campana en la hora sagrada,
un sueño que moja sus alas en la amargura,
así has cruzado del mundo sus fronteras

Has cruzado cuando el cielo es campo sereno,
con ríos de leche, con flores de luz,
cuando las nubes negras parecen sombríos palacios
que la luna, la reina, por turnos visita.

Te veo como una sombra de plata que brilla,
que se encamina con sus alas alzadas al cielo,
subiendo, pálida alma, los peldaños de las nubes,
entre lluvia de rayos, entre nieve de estrellas.

Un rayo te alza, un canto te lleva
con los blancos brazos en cruz sobre el pecho;
cuando se oye hilar en la rueca de los hechizos,
hay plata en las aguas y en el aire oro.

Veo cómo pasa tu alma cándida por el espacio;
miro luego la arcilla que queda… blanca y fría,
con su largo vestido tendida en el ataúd,
miro tu sonrisa que aún permanece viva -

y pregunto a mi alma herida por las dudas,
¿por qué te has muerto, ángel de pálido rostro?
¿acaso no eras tú joven, no eras tú hermosa?
¿acaso te has ido a extinguir una estrella radiante?

Pero quizás allá arriba haya castillos
con arcos de oro hechos de estrellas,
con ríos de fuego y con puentes de plata,
con orillas de mirra, con flores que cantan;

pasa por todos ellos, ¡oh, tú santa reina!,
con largos cabellos de rayos, con ojos de luz,
con vestido azul salpicado de oro;
en tu pálida frente, una corona de laurel.

¡Oh, la muerte es un caos, un mar de estrellas,
mientras la vida, una charca de sueños rebeldes!
¡Oh, la muerte es un siglo de soles florecido,
mientras la vida, un cuento vacío y hueco!

Pero quizás… ¡oh! mi cabeza vacío con tormentas,
mis malos pensamientos ahogan los buenos…
Cuando el sol se apaga y caen las estrellas,
entonces se me ocurre creer que todo es nada.

Es posible que la bóveda de lo alto se rompa,
que se caiga la nada con su larga noche,
que vea al negro cielo cribar sus mundos
como presas efímeras de la muerte eterna…

entonces, si fuera así… entonces en la eternidad
tu aliento cálido no gozará de la resurrección,
entonces tu dulce voz se queda muda para siempre…
entonces este ángel no ha sido más que arcilla.

Y sin embargo, arcilla hermosa y muerta,
sobre tu ataúd recuesto yo mi arpa rota.
Y no lloro tu muerte, sino que más bien me alegra
que un rayo se haya escapado del caos terrenal.

Y además… quién sabe si es mejor
ser o no ser… pero sí sabe cualquiera
que lo que no existe, no padece dolor,
y que son muchos los dolores, los placeres pocos.

¿Ser? Locura a la vez triste y vana;
el oído te miente, el ojo te engaña;
lo que un siglo nos dice, los otros lo desmienten.
Antes que un sueño vano, más vale la nada.

Veo sueños ya cumplidos persiguiendo sueños,
hasta caer en tumbas que esperan abiertas,
y no sé en cómo apagar mis pensamientos:
¿Y si río como los locos? ¿y si los maldigo o los lloro?

¿Y para qué?… ¿Acaso no es el todo locura?
¿Por qué tu muerte, mi ángel, tuvo que ser?
¿Acaso hay sentido en el mundo? Y tú, rostro sonriente,

¿sólo has vivido para así poder morir?
Si existe algún sentido, es retorcido y ateo,
pues en tu pálida frente no está escrito Dios.


(Traducción - Dana Giurca / José Manuel Lucía Megías)



En el original rumano:

Mortua est!

Făclie de veghe pe umezi morminte,
Un sunet de clopot în orele sfinte,
Un vis ce îşi moaie aripa-n amar,
Astfel ai trecut de al lumii hotar.

Trecut-ai când ceru-i câmpie senină,
Cu râuri de lapte şi flori de lumină,
Când norii cei negri par sombre palate,
De luna regină pe rând vizitate.

Te văd ca o umbră de-argint strălucită,
Cu-aripi ridicate la ceruri pornită,
Suind, palid suflet, a norilor schele,
Prin ploaie de raze, ninsoare de stele.

O rază te-nalţă, un cântec te duce,
Cu braţele albe pe piept puse cruce,
Când torsul s-aude l-al vrăjilor caier
Argint e pe ape şi aur în aer.

Văd sufletu-ţi candid prin spaţiu cum trece;
Privesc apoi lutul rămas… alb şi rece,
Cu haina lui lungă culcat în sicriu,
Privesc la surâsu-ţi rămas încă viu

Şi-ntreb al meu suflet rănit de-ndoială,
De ce-ai murit, înger cu faţa cea pală?
Au nu ai fost jună, n-ai fost tu frumoasă?
Te-ai dus spre a stinge o stea radioasă?

Dar poate acolo să fie castele
Cu arcuri de aur zidite din stele,
Cu râuri de foc şi cu poduri de-argint,
Cu ţărmuri de smirnă, cu flori care cânt;

Să treci tu prin ele, o sfântă regină,
Cu păr lung de raze, cu ochi de lumină,
În haină albastră stropită cu aur,
Pe fruntea ta pală cunună de laur.

O, moartea e-un chaos, o mare de stele,
Când viaţa-i o baltă de vise rebele;
O, moartea-i un secol cu sori înflorit,
Când viaţa-i un basmu pustiu şi urât. -

Dar poate… o! capu-mi pustiu cu furtune,
Gândirile-mi rele sugrum’ cele bune…
Când sorii se sting şi când stelele pică,
Îmi vine a crede că toate-s nimică.

Se poate ca bolta de sus să se spargă,
Să cadă nimicul cu noaptea lui largă,
Să văd cerul negru că lumile-şi cerne
Ca prăzi trecătoare a morţii eterne…

Ş-atunci de-a fi astfel… atunci în vecie
Suflarea ta caldă ea n-o să învie,
Atunci graiu-ţi dulce în veci este mut…
Atunci acest înger n-a fost decât lut.

Şi totuşi, ţărână frumoasă şi moartă,
De racla ta razim eu harfa mea spartă
Şi moartea ta n-o plâng, ci mai fericesc
O rază fugită din chaos lumesc.

Ş-apoi… cine ştie de este mai bine
A fi sau a nu fi… dar ştie oricine
Că ceea ce nu e, nu simte dureri,
Şi multe dureri-s, puţine plăceri.

A fi? Nebunie şi tristă şi goală;
Urechea te minte şi ochiul te-nşală;
Ce-un secol ne zice ceilalţi o deszic.
Decât un vis sarbăd, mai bine nimic.

Văd vise-ntrupate gonind după vise,
Pân’ dau în morminte ce-aşteaptă deschise,
Şi nu ştiu gândirea-mi în ce o să stâng:
Să râd ca nebunii? Să-i blestem? Să-i plâng?

La ce?… Oare totul nu e nebunie?
Au moartea ta, înger, de ce fu să fie?
Au e sens în lume? Tu chip zâmbitor,
Trăit-ai anume ca astfel să mori?

De e sens într-asta, e-ntors şi ateu,
Pe palida-ţi frunte nu-i scris Dumnezeu.







(Poema y fotografía en color ofrecidos por cortesía de Ea Pozoblock)



sábado, 7 de marzo de 2009

Elif Karakoç


Fotografía de Elif Sanem Karakoç, 18 años (Turquía)

Ya hemos dicho hace poco que las fotografías también nos cuentan cosas. Queremos inaugurar una sección titulada "¿Qué te dice esta fotografía?" con la de una joven fotógrafa turca, Elif Karakoç, titulada "El fantasma en la chica".

Que no os eche para atrás el blanco y negro. Tras abrir la imagen en otra pestaña, y guardarla, dedicadle unos momentos a mirarla. Sí, la realidad es en color, pero el blanco y negro nos la cuenta de una manera especial, sobre todo en los retratos. No sé, lo mismo vosotros pensáis que donde esté una buena foto en color que se quite el blanco y negro, pero... ¿hacéis un pequeño esfuerzo por mirar?

¿Y le escribimos una historia a la chica de la foto de Elif Karakoç?



viernes, 6 de marzo de 2009

Unos versitos mexicanos



La pintora mexicana Frida Khalo (1907-1954), después de atravesar una situación personal muy triste y traumática, se cortó su larga melena y pintó este autorretrato, en el que reprodujo los versos siguientes, estribillo de un antiguo bolero mexicano, y su notación musical:


Mira que si te quise
fue por el pelo,
ahora que estás pelona
ya no te quiero.


Fotografía de Nicolas Muray